22.7.13

Ednodio Quintero : "En literatura me interesa lograr un estilo propio"






Antes de comenzar la entrevista, Ednodio Quintero enciende la grabadora que se trajo de su último viaje a Tokio. "Esto puede ser útil para ciertas cosas. Tengo la manía de escucharme, como los escritores norteamericanos que van por la calle grabando lo que dicen".


El escritor vive en Mérida, pero recientemente estuvo de visita en Caracas para hablar de uno de sus temas predilectos: la literatura de Japón. "En estos días estaba recordando que el primer curso que dicté en la Universidad de Los Andes sobre narrativa japonesa fue en el 94, hace casi 20 años", señala.


La pasión por la cultura asiática lo ha llevado a pasar largas estadías en Japón, para aprender el idioma y sumergirse en los relatos de una larga lista de autores nipones.


Fue en su última visita a Tokio en 2011 que logró concretar la segunda parte de El hijo de Gengis Khan, su publicación más reciente, editada por Seix Barral y distribuida por Planeta. El autor andino se lanza en una aventura bicéfala, que comienza con la voz de un bebé nonato quien cuenta detalladamente lo que pasa a su alrededor, desde la barriga de su madre.





El feto está destinado a ser príncipe de un imperio asiático: es el hijo de Gengis Khan, quien fundó el imperio contiguo más extenso de la historia. Luego viene la segunda parte, un salto vertiginoso de varios siglos, que protagoniza un jinete delirante que reconstruye la historia del bebé desde el presente.


La novela se vincula a un recuerdo personal que siempre persiguió a Ednodio Quintero. Su madre se cayó de un caballo cuando estaba embarazada. Por eso la idea de adentrarse en la mirada amniótica de un bebé no nacido.


-¿Cómo llegó a esa historia?

Creo en las coincidencias para producir la sinapsis, en el disparador de historias. Me encontré con el video Teardrop de Massive Attack, del disco Mezzanine. En una circunstancia que estaba cansado, escuchando la canción hasta el amanecer, vi unas fotos mías de cuando era bebé (la ilustración de la portada del libro). Eso me llevó a la historia de una novela de Tomas de Quincey, La rebelión de los tártaros, y produjo el primer disparo. Decidí escribir la historia de un nonato. Pero desde el comienzo sabía que sería una novela bicéfala.


-¿Qué le ha parecido la recepción de esta historia?


A mí me sigue pareciendo una novela muy rara, pero muy en consecuencia con lo que ha sido mi trayectoria. Lo que he hecho en mi vida es escribir, llevo más de 40 años escribiendo. Es un producto de madurez, pero me sirve para reafirmar algunas ideas que tengo con la literatura, como el uso deliberado del lenguaje con fines estéticos. En la literatura me interesa la forma. quiero lograr un estilo propio, que no se parezca a ninguno, una cuestión muy pretensiosa de ser original.

-¿Le costó hilar las dos historias, al estar tan distantes en tiempo y espacio geográfico?


Tardé cuatro años escribiendo la primera parte. Luego me quedé varado un tiempo resolviendo otras cosas. Cuando voy a Japón, en tres meses se dispara la segunda parte. Me satisface mucho porque se hace contemporáneo y se relacionan. De vez en cuando el jinete que va delirando se le vienen a la cabeza recuerdos de otra época. Eso puede ser algo original, el lenguaje delirante.

-¿Cómo ve el mercado editorial venezolano?
Hay dos crisis: una la nuestra como país y la otra, lo costoso de los libros. Sin embargo, han surgido editoriales alternativas que le están apostando a los autores nuevos.


Fuente: Sergio Moreno González | El Mundo Economía y Negocios